FAHRENHEIT 451 
Ray Bradbury 


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Fahrenheit 451 de:

Fahrenheit 451: la temperatura a la que el papel se enciende y arde. Guy Montag es un bombero y el trabajo de un bombero es quemar libros, que están prohibidos porque son causa de discordia y sufrimiento. El Sabueso Mecánico del Departamento de Incendios, armado con una letal inyección hipodérmica, escoltado por helicópteros, está preparado para rastrear a los disidentes que aún conservan y leen libros. Como 1984, de George Orwell, como Un mundo feliz, de Aldous Huxley, Fahrenheit 451 describe una civilización occidental esclavizada por los medios, los tranquilizantes y el conformismo. La visión de Bradbury es asombrosamente profética: pantallas de televisión que ocupan paredes y exhiben folletines interactivos; avenidas donde los coches corren a 150 kilómetros por hora persiguiendo a peatones; una población que no escucha otra cosa que una insípida corriente de música y noticias transmitidas por unos diminutos auriculares insertados en las orejas.
 Ray Bradbury :


En su país, Bradbury ha sido un símbolo de un tipo de literatura política casi libertaria, reivindicado tanto por los conservadores como por los liberales. "No me considero una persona política sino una persona con valores morales fuertes que se dedica a la literatura", explicaba Bradbury en aquella entrevista.

Bradbury, muchos lectores lo asicarán con una imagen que lo relaciona con George Orwell: la de los libros que arden en 'Fahrenheit 451': "La imagen más fuerte que me ha acompañado durante toda la vida ha sido la de las quemas de libros. Cuando era joven, leí acerca de los incendios de la Biblioteca de Alejandría. Ardió cinco veces, dos de ellas, en fuegos provocados. Después vi las quemas de libros en Berlín y me sentí impactado. Soy un habitante de bibliotecas desde siempre. Fui un niño pobre, así que todo lo que leí lo leí en las bibliotecas. Si tocas una biblioteca, me tocas el alma".





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SAN JUAN DE LA CRUZ. DOCTOR DE LA IGLESIA
1542-1591
fiesta: 14 de diciembre

Con Santa Teresa,reformador del Carmelo







Algunos pensamientos de San Juan de la Cruz

"A la tarde te examinarán en el amor; aprende a amar como Dios quiere ser amado y deja tu condición".

"¡Oh dulcísimo amor de Dios mal conocido! El que halló sus venas, descansó!

"Mira que no reina Dios sino en el alma pacífica y desinteresada"

"Siempre el Señor descubrió los tesoros de su sabiduría a los mortales, mas ahora que la malicia va descubriendo mas su cara, mucho mas los descubre"

"Aunque el camino es llano y suave para quienes tienen buena voluntad: quien camina, caminará poco y con trabajo si no tiene buenos pies y ánimo y porfía animoso en eso mismo."

Vida de San Juan de la Cruz

Nació en Fontiveros, provincia de Ávila (España), hacia el año 1542. Pasados algunos años en la Orden de los carmelitas, fue, a instancias de Santa Teresa de Jesús, el primero que, a partir de 1568, se declaró a favor de su reforma, por la que soportó innumerables sufrimientos y trabajos. Murió en Ubeda el año 1591, con gran fama de santidad y sabiduría, de las que dan testimonio precioso sus escritos espirituales.

Vida de Pobreza

Gonzalo de Yepes pertenecía a una buena familia de Toledo, pero como se casó con una joven de clase "inferior", fue desheredado por sus padres y tuvo que ganarse la vida como tejedor de seda. A la muerte de Gonzalo, su esposa, Catalina Alvarez, quedó en la miseria y con tres hijos. Jitan, que era el menor, nació en Fontiveros, en Castilla la vieja, en 1542.

Asistió a una escuela de niños pobres en Medina del Campo y empezó a aprender el oficio de tejedor, pero como no tenía aptitudes, entró más tarde a trabajar como criado del director del hospital de Medina del Campo. Así pasó siete años. Al mismo tiempo que continuaba sus estudios en el colegio de los jesuitas, practicaba rudas mortificaciones corporales.

A los veintiún años, tomó el hábito en el convento de los carmelitas de Medina del Campo. Su nombre de religión era Juan de San Matías. Después de hacer la profesión, pidió y obtuvo permiso para observar la regla original del Carmelo, sin hacer uso de las mitigaciones (permisos para relajar las reglas) que varios Pontífices habían aprobado y eran entonces cosa común en todos los conventos.

San Juan hubiese querido ser hermano lego, pero sus superiores no se lo permitieron. Tras haber hecho con éxito sus estudios de teología, fue ordenado sacerdote en 1567. Las gracias que recibió con el sacerdocio le encendieron en deseos de mayor retiro, de suerte que llegó a pensar en ingresar en la Cartuja.

Conoce a Santa Teresa

Santa Teresa fundaba por entonces los conventos de la rama reformada de las carmelitas. Cuando oyó hablar del hermano Juan, en Medina del Campo, la santa se entrevistó con él, quedó admirada de su espíritu religioso y le dijo que Dios le llamaba a santificarse en la orden de Nuestra Señora del Carmen. También le refirió que el prior general le había dado permiso de fundar dos conventos reformados para hombres y que él debía ser su primer instrumento en esa gran empresa. La reforma del Carmelo que lanzaron Santa Teresa y San Juan no fue con intención de cambiar la orden o "modernizarla" sino mas bien para restaurar y revitalizar su cometido original el cual se había mitigado mucho. Al mismo tiempo que lograron ser fieles a los orígenes, la santidad de estos reformadores infundió una nueva riqueza a los carmelitas que ha sido recogida en sus escritos y en el ejemplo de sus vidas y sigue siendo una gran riqueza de espiritualidad.

Poco después, se llevó a cabo la fundación del primer convento de carmelitas descalzos, en una ruinosa casa de Duruelo. San Juan entró en aquel nuevo Belén con perfecto espíritu de sacrificio. Unos dos meses después, se le unieron otros dos frailes. Los tres renovaron la profesión el domingo de Adviento de 1568, y nuestro santo tomó el nombre de Juan de la Cruz. Fue una elección profética. Poco a poco se extendió la fama de ese oscuro convento de suerte que Santa Teresa pudo fundar al poco tiempo otro en Pastrana y un tercero en Mancera, a donde trasladó a los frailes de Duruelo. En 1570, se inauguró el convento de Alcalá, que era a la vez colegio de la universidad; San Juan fue nombrado rector.

Con su ejemplo, San Juan supo inspirar a los religiosos e1 espíritu de soledad, humildad y mortificación. Pero Dios, que quería purificar su corazón de toda debilidad y apego humanos, le sometió a las más severas pruebas interiores y exteriores. Después de haber gozado de las delicias de la contemplación, San Juan se vio privado de toda devoción. A este período de sequedad espiritual se añadieron la turbación, los escrúpulos y la repugnancia por los ejercicios espirituales. En tanto que el demonio le atacaba con violentas tentaciones, los hombres le perseguían con calumnias.

La prueba más terrible fue sin duda la de los escrúpulos y la desolación interior, que el santo describe en "La Noche Oscura del Alma". A esto siguió un período todavía más penoso de oscuridad, sufrimiento espiritual y tentaciones, de suerte que San Juan se sentía como abandonado por Dios. Pero la inundación de luz y amor divinos que sucedió a esta prueba, fue el premio de la paciencia con que la había soportado el siervo de Dios.

En cierta ocasión, una mujer muy atractiva tentó descaradamente a San Juan. En vez de emplear el tizón ardiente, como lo había hecho Santo Tomás de Aquino en una ocasión semejante, Juan se valió de palabras suaves para hacer comprender a la pecadora su triste estado. El mismo método empleó en otra ocasión, aunque en circunstancias diferentes, para hacer entrar en razón a una dama de temperamento tan violento, que el pueblo le había dado el apodo de "Roberto el diablo".

Glorias para Dios

En 1571, Santa Teresa asumió por obediencia el oficio de superiora en el convento no reformado de la Encarnación de Avila y llamó a su lado , San Juan de la Cruz para que fuese su director espiritual y su confesor. La santa escribió a su hermana: "Está obrando maravillas aquí. El pueblo le tiene por santo. En mi opinión, lo es y lo ha sido siempre." Tanto los religiosos como los laicos buscaban a San Juan, y Dios confirmó su ministerio con milagros evidentes.

Entre tanto, surgían graves dificultades entre los carmelitas descalzos y los mitigados. Aunque el superior general había autorizado a Santa Teresa a emprender la reforma, los frailes antiguos la consideraban como una rebelión contra la orden; por otra parte, debe reconocerse que algunos de los descalzos carecían de tacto y exageraban sus poderes y derechos. Como si eso fuera poco, el prior general, el capítulo general y los nuncios papales, daban órdenes contradictorias. Finalmente, en 1577, el provincial de Castilla mandó a San Juan que retornase al convento de Medina del Campo. El santo se negó a ello, alegando que había sido destinado a Avila por el nuncio del Papa. Entonces el provincial envió un grupo de hombres armados, que irrumpieron en el convento de Avila y se llevaron a San Juan por la fuerza. Sabiendo que el pueblo de Avila profesaba gran veneración al santo, le trasladaron a Toledo.

Como Juan se rehusase a abandonar la reforma, le encerraron en una estrecha y oscura celda y le maltrataron increíblemente. Ello demuestra cuán poco había penetrado el espíritu de Jesucristo en aquellos que profesaban seguirlo.

Sufrimiento y unión con Dios

La celda de San Juan tenía unos tres metros de largo por dos de ancho. La única ventana era tan pequeña y estaba tan alta, que el santo, para leer e1 oficio, tenía que ponerse de pie sobre un banquillo. Por orden de Jerónimo Tostado, vicario general de los carmelitas de España y consultor de la Inquisición, se le golpeó tan brutalmente, que conservó las cicatrices hasta la muerte. Lo que sufrió entonces San Juan coincide exactamente con las penas que describe Santa Teresa en la "Sexta Morada": insultos, calumnias, dolores físicos, angustia espiritual y tentaciones de ceder. Más tarde dijo: "No os extrañe que ame yo mucho el sufrimiento. Dios me dio una idea de su gran valor cuando estuve preso en Toledo".

Los primeros poemas de San Juan que son como una voz que clama en el desierto, reflejan su estado de ánimo:

En dónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras ti clamando, y eras ido.

El prior Maldonado penetró la víspera de la Asunción en aquella celda que despedía un olor pestilente bajo el tórrido calor del verano y dio un puntapié al santo, que se hallaba recostado, para anunciarle su visita. San Juan le pidió perdón, pues la debilidad le había impedido levantarse en cuanto lo vio entrar. "Parecíais absorto. ¿En qué pensabais?", le dijo Maldonado.

"Pensaba yo en que mañana es fiesta de Nuestra Señora y sería una gran felicidad poder celebrar la misa", replicó Juan.

"No lo haréis mientras yo sea superior", repuso Maldonado.

En la noche del día de la Asunción, la Santísima Virgen se apareció a su afligido siervo, y le dijo: "Sé paciente, hijo mío; pronto terminará esta Prueba."

Algunos días más tarde se le apareció de nuevo y le mostró, en visión, una ventana que daba sobre el Tajo: "Por ahí saldrás y yo te ayudaré." En efecto, a los nueve meses de prisión, se concedió al santo la gracia de hacer unos minutos de ejercicio. Juan recorrió el edificio en busca de la ventana que había visto. En cuanto la hubo reconocido, volvió a su celda. Para entonces ya había comenzado a aflojar las bisagras de la puerta. Esa misma noche consiguió abrir la puerta y se descolgó por una cuerda que había fabricado con sábanas y vestidos. Los dos frailes que dormían cerca de la ventana no le vieron. Como la cuerda era demasiado corta, San Juan tuvo que dejarse caer a lo largo de la muralla hasta la orilla del río, aunque felizmente no se hizo daño. Inmediatamente, siguió a un perro que se metió en un patio. En esa forma consiguió escapar. Dadas las circunstancias, su fuga fue un milagro.

Gran guía y director espiritual

El santo se dirigió primero al convento reformado de Beas de Segura y después pasó a la ermita cercana de Monte Calvario. En 1579, fue nombrado superior del colegio de Baeza y, en 1581, fue elegido superior de Los Mártires, en las cercanías de Granada. Aunque era el fundador y jefe espiritual de los carmelitas descalzos, en esa época participó poco en las negociaciones y sucesos que culminaron con el establecimiento de la provincia separada de Los Descalzos, en 1580. En cambio, se consagró a escribir las obras que han hecho de él un doctor de teología mística en la Iglesia.

La doctrina de San Juan es plenamente fiel a la tradición antigua: el fin del hombre en la tierra es alcanzar "Perfección de la caridad y elevarse a la dignidad de hijo de Dios por el amor"; la contemplación no es por sí misma un fin, sino que debe conducir al amor y a la unión con Dios por el amor y, en último término, debe llevar a la experiencia de esa unión a la que todo está ordenado. "No hay trabajo mejor ni mas necesario que el amor", dice el santo. "Hemos sido hechos para el amor." El único instrumento del que Dios se sirve es el amor." "Así como el Padre y e1 Hijo están unidos por el amor, así el amor es el lazo de unión del alma con Dios".

El amor lleva a las alturas de la contemplación, pero como que amor es producto de la fe, que es el único puente que puede salvar el abismo separa a nuestra inteligencia de la infinitud de Dios, la fe ardiente y vívida el principio de la experiencia mística. San Juan no se cansó nunca de inculcar esa doctrina tradicional con su estilo maravilloso y sus ardientes palabras.

Las verdades que enseñó no deben empañarse por las prácticas que puedan ser exageradas. Al mismo tiempo se ha de tener quidado en discernir que es exageración. ¿Cual es nuestro punto de referencia?, ¿Fueron todos los santos exagerados?, ¿Fue Jesucristo exagerado, aceptando morir en la Cruz?. ¿O no será mas bien que nosotros no sabemos amar hasta el extremo?.

Dios no pide lo mismo a todos. El sabe la capacidad y el corazón de cada uno. El amor expande el corazón y las capacidades de entrega.

Solía pedir a Dios tres cosas: que no dejase pasar un solo día de su vida sin enviarle sufrimientos, que no le dejase morir en el cargo de superior y que le permitiese morir en la humillación y el desprecio.

Con su confianza en Dios (llamaba a la Divina Providencia el patrimonio de los pobres), obtuvo milagrosamente en algunos casos provisiones para sus monasterios. Con frecuencia estaba tan absorto en Dios, que debía hacerse violencia para atender los asuntos temporales.

Su amor de Dios hacía que su rostro brillase en muchas ocasiones, sobre todo al volver de celebrar la misa. Su corazón era como una ascua ardiente en su pecho, hasta el punto de que llegaba a quemarle la piel. Su experiencia en las cosas espirituales, a la que se añadía la luz del Espíritu Santo, hacían de un consumado maestro en materia de discreción de espíritus, de modo que no era fácil engañarle diciéndole que algo procedía de Dios.

Juan dormía unas dos o tres horas y pasaba el resto de la noche orando ante el Santísimo Sacramento.

Pruebas y más pruebas

Después de la muerte de Santa Teresa, ocurrida en 1582, se hizo cada vez más pronunciada una división entre los descalzos. San Juan apoyaba la política de moderación del provincial, Jerónimo de Castro, en tanto que el P. Nicolás Doria, que era muy extremoso, pretendía independizar absolutamente a los descalzos de la otra rama de la orden.

El P. Nicolás fue elegido provincial y el capítulo general nombró a Juan vicario de Andalucía. El santo se consagró a corregir ciertos abusos, especialmente los que procedían del hecho de que los frailes tuviesen que salir del monasterio a predicar. El santo opinaba que la vocación de los descalzos era esencialmente contemplativa. Ello provocó oposición contra él.

San Juan fundó varios conventos y, al expirar su período de vicario, fue nombrado superior de Granada. Entre tanto, la idea del P. Nicolás había ganado mucho terreno y el capítulo general que se reunió en Madrid en 1588, obtuvo de la Santa Sede un breve que autorizaba una separación aún más pronunciada entre los descalzos y los mitigados. A pesar de las protestas de algunos, se privó al venerable P. Jerónimo Gracián de toda autoridad y se nombró vicario general al P. Doria. La provincia se dividió en seis regiones, cada una de las cuales nombró a un consultor para ayudar al P. Gracián en el gobierno de la congregación. San Juan fue uno de los consultores.

La innovación produjo grave descontento, sobre todo entre las religiosas. La venerable Ana de Jesús, que era entonces superiora del convento de Madrid, obtuvo de la Santa Sede un breve de confirmación de las constituciones, sin consultar el asunto con el vicario general. Finalmente, se llegó a un compromiso en ese asunto. Sin embargo, en el capítulo general de Pentecostés de 1591, San Juan habló en defensa del P. Gracián y de las religiosas.

El P. Doria, que siempre había creído que el santo estaba aliado con sus enemigos, aprovechó la ocasión para privarle de todos sus cargos y le envió como simple fraile al remoto convento de La Peñuela. Ahí pasó San Juan algunos meses entregado a la meditación y la oración en las montañas, "porque tengo menos materia de confesión cuando estoy entre las peñas que cuando estoy entre los hombres."

Pero no todos estaban dispuestos a dejar en paz al santo, ni siquiera en aquel rincón perdido. Siendo vicario provincial, San Juan, durante la visita al convento de Sevilla, había llamado al orden a dos frailes y había restringido sus licencias de salir a predicar. Por entonces, los dos frailes se sometieron pero un consultor de la congregación recorrió toda la provincia tomando informes sobre la vida y conducta de San Juan, lanzando acusaciones contra él, afirmando que tenía pruebas suficientes para hacerle expulsar de la orden. Muchos de los frailes prefirieron seguir la corriente adversa a Juan que decir la verdad que hace justicia. Algunos llegaron hasta quemar sus cartas para no caer en desgracia.

En medio de esa tempestad San Juan cayó enfermo. El provincial le mandó salir del convento de Peñuela y le dio a escoger entre el de Baeza y el de Ubeda. El primero de esos conventos estaba mejor provisto y tenía por superior a un amigo del santo. En el otro era superior el P. Francisco, a quien San Juan había corregido junto con el P. Diego. Ese fue el convento que escogió.

La fatiga del viaje empeoró su estado y le hizo sufrir mucho. Con gran paciencia, se sometió a varias operaciones. El indigno superior le trató inhumanamente, prohibió a los frailes que le visitasen, cambió al enfermero porque le atendía con cariño, sólo le permitía comer los alimentos ordinarios y ni siquiera le daba los que le enviaban algunas personas de fuera. Cuando el provincial fue a Ubeda y se enteró de la situación, hizo cuanto pudo por San Juan y reprendió tan severamente al P. Francisco, que éste abrió los ojos y se arrepintió.

Santo y Doctor de la Iglesia

Después de tres meses de sufrimientos muy agudos, el santo falleció el 14 de diciembre de 1591.

En su muerte no se había disipado todavía la tempestad que la ambición del P. Nicolás y el espíritu de venganza del P. Diego habían provocado contra él en la congregación de la que había sido cofundador y cuya vida había sido el primero en llevar.

La muerte del santo trajo consigo la revalorización de su vida y tanto el clero como los fieles acudieron en masa a sus funerales. Dios quiso que se despejaran las tinieblas y se vieses su vida auténtica para edificación de muchas almas. Sus restos fueron trasladados a Segovia, pues en dicho convento había sido superior por última vez.

Fue canonizado en 1726

Santa Teresa había visto en Juan un alma muy pura, a la que Dios había comunicado grandes tesoros de luz y cuya inteligencia había sido enriquecida por el cielo. Los escritos del santo justifican plenamente este juicio de Santa Teresa, particularmente los poemas de la "Subida al Monte Carmelo", la "Noche Oscura del Alma", la "Llama Viva de Amor" y el "Cántico Espiritual", con sus respectivos comentarios. Así lo reconoció la Iglesia en 1926, al proclamar doctor a San Juan de la Cruz por sus obras Místicas.

La doctrina de San Juan se resume en el amor del sufrimiento y el completo abandono del alma en Dios. Ello le hizo muy duro consigo mismo; en cambio, con los otros era bueno, amable y condescendiente. Por otra parte, el santo no ignoraba ni temía las cosas materiales, puesto que dijo: "Las cosas naturales son siempre hermosas; son como las migajas de la mesa del Señor."

San Juan de la Cruz vivió la renuncia completa que predicó tan persuasivamente. Pero a diferencia de otros menores que él, fue "libre, como libre es el espíritu de Dios". Su objetivo no era la negación y el vacío, sino la plenitud del amor divino y la unión sustancial del alma con Dios. "Reunió en sí mismo la luz extática de la Sabiduría Divina con la locura estremecida de Cristo despreciado".

Fuente Bibliográfica:

-Butler, Vidas de los Santos de Butler, Vol. IV.
-Oficio Divino I, p. 1031

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LOS JUEGOS DEL HAMBRE
(Mockingjay (SINSAJO) , vol.3)
Suzanne Collins


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Sinsajo (en inglés: Mockingjay), el tercer y último libro, que gira en torno a Katniss y la rebelión de los distritos contra el Capitolio. Katniss, ahora refugiada en el Distrito 13, y bastante deteriorada de sus experiencias, es utilizada por los rebeldes como una herramienta de propaganda para unir a los distritos en el levantamiento contra el Capitolio y el presidente Snow. Peeta y los otros que fueron capturados por el Capitolio son rescatados. Por último, un grupo que incluye a Katniss, Gale, y el todavía algo inestable, Peeta, van de renegados al Capitolio en una misión para asesinar al Presidente Snow. Antes de que Katniss pueda completar su objetivo, Prim es asesinada en un atentado dirigido por equipos de rescate rebeldes. Más tarde, Snow en cautiverio le dice a Katniss que Coin, la presidente del Distrito 13, estaba detrás del atentado, por lo cual Katniss la mata. Katniss, Peeta y Haymitch finalmente vuelven a un distrito 12 en ruinas. Katniss poco a poco comienza a recuperarse de sus muchas cicatrices mentales. La madre de Katniss y Gale aceptan empleos en los diferentes distritos. Katniss finalmente llega a amar genuinamente a Peeta, con lo cual llegan a tener una vida juntos formando una familia.

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LOS JUEGOS DEL HAMBRE
(EN LLAMAS, vol.2)
Suzanne Collins

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Los juegos del hambre: en llamas (título original en inglés: The Hunger Games: Catching Fire) es el segundo largometraje de la saga de Los juegos del hambre de la escritora estadounidense Suzanne Collins.


En llamas (en inglés: Catching Fire), Katniss se entera de que el Capitolio está enojado con ella por su desafío en la novela anterior, y que se inició una reacción en cadena que inspiró la rebelión en los distritos. Para una edición especial por el 75 aniversario de los Juegos del Hambre, ella y Peeta se ven obligados a competir por segunda vez con otros vencedores de ediciones pasadas. Ellos en equipo con otros tributos logran destruir la arena y escapar de los Juegos. Katniss es transportada al Distrito 13, un lugar que se pensaba que ya no existía, pero Peeta es capturado por el Capitolio, y el Distrito 12 es destruido.

EL HAMBRE 
MARTÍN CAPARRÓS

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«Conocemos el hambre, estamos acostumbrados al hambre: sentimos hambre dos, tres veces al día. No hay nada más frecuente, más constante, más presente en nuestras vidas que el hambre –y, al mismo tiempo, para muchos de nosotros, nada más lejano que el hambre verdadera.» Para entenderlo, para contarlo, Martín Caparrós viajó por la India, Bangladesh, Níger, Kenia, Sudán, Madagascar, Argentina, Estados Unidos, España. Allí encontró a quienes, por distintas razones –sequías, pobreza extrema, guerras, marginación–, sufren hambre. El Hambre está hecho de sus historias, y las historias de quienes trabajan en condiciones muy precarias para paliarla, y las de quienes especulan con los alimentos y hambrean a tanta gente. El Hambre intenta, sobre todo, descubrir los mecanismos que hacen que casi mil millones de personas no coman lo que necesitan. ¿Un producto ineludible del orden mundial? ¿El fruto de la pereza y el retraso? ¿Negocio de unos pocos? ¿Un problema en vías de solución? ¿El fracaso de una civilización? El Hambre es un libro incómodo y apasionado, una crónica que piensa y un ensayo que cuenta y un panfleto que denuncia el apremio de una vergüenza sostenida y busca formas de terminar con ella. 




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El Dr. Frankl, psiquiatra y escritor, suele preguntar a sus pacientes aquejados de múltiples padecimientos, más o menos importantes: "¿Por qué no se suicida usted?" Y muchas veces, de las respuestas extrae una orientación para la psicoterapia a aplicar: a éste, lo que le ata a la vida son los hijos; al otro, un talento, una habilidad sin explotar; a un tercero, quizás, sólo unos cuantos recuerdos que merece la pena rescatar del olvido. Tejer estas tenues hebras de vidas rotas en una urdimbre firme, coherente, significativa y responsable es el objeto con que se enfrenta la logoterapia, que es la versión original del Dr. Frankl del moderno análisis existencial.

En esta obra, el Dr. Frankl explica la experiencia que le llevó al descubrimiento de la logoterapia. Prisionero, durante mucho tiempo, en los bestiales campos de concentración, él mismo sintió en su propio ser lo que significaba una existencia desnuda. Sus padres, su hermano, incluso su esposa, murieron en los campos de concentración o fueron enviados a las cámaras de gas, de tal suerte que, salvo una hermana, todos perecieron. ¿Cómo pudo él —que todo lo había perdido, que había visto destruir todo lo que valía la pena, que padeció hambre, frío, brutalidades sin fin, que tantas veces estuvo a punto del exterminio—, cómo pudo aceptar que la vida fuera digna de vivirla ? El psiquiatra que personalmente ha tenido que enfrentarse a tales rigores merece que se le escuche, pues nadie como él para juzgar nuestra condición humana sabia y compasivamente. Las palabras del Dr. Frankl tienen un tono profundamente honesto, pues se basan en experiencias demasiado hondas para ser falsas. Dado el cargo que hoy ocupa en la Facultad de Medicina de Viena y el renombre que han alcanzado las clínicas de logoterapia que actualmente van desarrollándose en los distintos países tomando como modelo su famosa Policlínica Neurológica de Viena, lo que el Dr. Frankl tiene que decir adquiere todavía mayor prestigio.
Es difícil no caer en la tentación de comparar la forma que el Dr. Frankl tiene de enfocar la teoría y la terapia con la obra de su predecesor, Sigmund Freud. Ambos doctores se aplican primordialmente a estudiar la naturaleza y cura de las neurosis. Para Freud, la raíz de esta angustiosa enfermedad está en la ansiedad que se fundamenta en motivos conflictivos e inconscientes. Frankl diferencia varias formas de neurosis y descubre el origen de algunas de ellas (la neurosis noógena) en la incapacidad del paciente para encontrar significación y sentido de responsabilidad en la propia existencia. Freud pone de relieve la frustración de la vida sexual; para Frankl la frustración está en la voluntad intencional. Se da en la Europa actual una marcada tendencia a alejarse de Freud y una aceptación muy extendida del análisis existencial, que toma distintas formas más o menos afines, siendo una de ellas la escuela de logoterapia. Es característico del abierto talante de Frankl el no repudiar a Freud, antes bien construye sobre sus aportaciones; tampoco se enfrenta a las demás modalidades de la terapia existencial, sino que celebra gustoso su parentesco con ellas.
El presente relato, aun siendo breve, está elaborado con arte y garra. Yo lo he leído dos veces de un tirón, incapaz de desprenderme de su hechizo. En alguna parte, hacia la mitad del libro, Frankl presenta su propia filosofía de la logoterapia: lo hace como sin solución de continuidad y tan quedamente que sólo cuando ha terminado el libro el lector se percata de que está ante un ensayo profundo y no ante un relato más, forzosamente, sobre campos de concentración.
Es mucho lo que el lector aprende de este fragmento autobiográfico : aprende lo que hace un ser humano cuando, de pronto, se da cuenta de que no tiene "nada que perder excepto su ridícula vida desnuda". La descripción que hace Frankl de la mezcla de emociones y apatía que se agolpan en la mente es impresionante. Lo primero que acude en nuestro auxilio es una curiosidad, fría y despegada, por nuestro propio destino. A continuación, y con toda rapidez, se urden las estrategias para salvar lo que resta de vida, aun cuando las oportunidades de sobrevivir sean mínimas. El hambre, la humillación y la sorda cólera ante la injusticia se hacen tolerables a través de las imágenes entrañables de las personas amadas, de la religión, de un tenaz sentido del humor, e incluso de un vislumbrar la belleza estimulante de la naturaleza: un árbol, una puesta de sol.

Pero estos momentos de alivio no determinan la voluntad de vivir, si es que no contribuyen a aumentar en el prisionero la noción de lo insensato de su sufrimiento. Y es en este punto donde encontramos el tema central del existencialismo: vivir es sufrir; sobrevivir es hallarle sentido al sufrimiento. Si la vida tiene algún objeto, éste no puede ser otro que el de sufrir y morir. Pero nadie puede decirle a nadie en qué consiste este objeto: cada uno debe hallarlo por sí mismo y aceptar la responsabilidad que su respuesta le dicta. Si triunfa en el empeño, seguirá desarrollándose a pesar de todas las indignidades. Frankl gusta de citar a Nietzsche: "Quien tiene un porque para, vivir, encontrará casi siempre el como".

En el campo de concentración, todas las circunstancias conspiran para conseguir que el prisionero pierda sus asideros. Todas las metas de la vida familiar han sido arrancadas de cuajo, lo único que resta es "la última de las libertades humanas", la capacidad de "elegir la actitud personal ante un conjunto de circunstancias". Esta última libertad, admitida tanto por los antiguos estoicos como por los modernos existencialistas, adquiere una vivida significación en el relato de Frankl. Los prisioneros no eran más que hombres normales y corrientes, pero algunos de ellos al elegir ser "dignos de su sufrimiento" atestiguan la capacidad humana para elevarse por encima de su aparente destino.
Como psicoterapeuta que es, el autor quiere saber cómo se puede ayudar al hombre a alcanzar esta capacidad, tan diferenciadoramente humana, por otra parte. ¿ Cómo puede uno despertar en un paciente el sentimiento de que tiene la responsabilidad de vivir, por muy adversas que se presenten las circunstancias? Frankl nos da cumplida cuenta de una sesión de terapia colectiva que mantuvo con sus compañeros de prisión.
A petición del editor, el Dr. Frankl ha añadido a su autobiografía una breve pero explícita exposición de los principios básicos de la logoterapia. Hasta ahora casi todas las publicaciones de esta "tercera escuela vienesa de psicoterapia" (son sus predecesoras las escuelas de Freud y Adler) se han editado preferentemente en alemán, de modo que el lector acogerá con agrado este suplemento del Dr. Frankl a su relato personal.

A diferencia de otros existencialistas europeos, Frankl no es ni pesimista ni antirreligioso; antes al contrario, para ser un autor que se enfrenta de lleno a la omnipresencia del sufrimiento y a las fuerzas del mal, adopta un punto de vista sorprendentemente esperanzador sobre la capacidad humana de trascender sus dificultades y descubrir la verdad conveniente y orientadora.
Recomiendo calurosamente esta pequeña obrita, por ser una joya de la narrativa dramática centrada en torno al más profundo de los problemas humanos. Su mérito es tanto literario como filosófico y ofrece una precisa introducción al movimiento psicológico más importante de nuestro tiempo.

GORDON W. ALLPORT





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LAS VOCES DE LA DEMOCRACIA
ASÍ HABLAN LOS GRANDES POLÍTICOS



Mahatma Gandhi

No hay salvación posible para la India
y otros discursos

prólogo de Jesús Ferrero



Prólogo
Un animal político nacionalista con una vida difícil
JESÚS FERRERO


Asombra la densidad existencial de la vida de Gandhi y la mucha energía que supo extraer casi siempre de su flaqueza. Mohandas Karamchand Gandhi (más tarde apodado Mahatma -«gran alma»-por el poeta Rabindranath Tagore), nació en Porbandar, localidad costera del Noroeste de la India, en el seno de una familia de la casta vaisia o de los comerciantes. Su padre era ministro local y su madre, Putlibai, era una mujer muy devota de la secta pranami, que intentaba fundir elementos hinduistas y mahometanos con una idea de Dios de carácter absoluto que influiría poderosamente en su hijo.
Gandhi fue un niño débil y terco, además de un estudiante mediocre que faltaba con frecuencia a clase. Para agravar el problema, fue desposado a los trece años con una adolescente, Kasturbhai, que había vivido en casa de sus padres en calidad de doméstica y que no sabía leer. El mismo Gandhi contaría más tarde que sus años de vida conyugal con su primera mujer estuvieron marcados por la lujuria obsesiva, extenuante, y por su desinterés por los estudios: apenas iba a clase. Era además un esposo celoso y dominante, siguiendo la tradición hindú y, como cuenta en su Autobiografía, no dejaba a Kasturbhai salir de casa sin su permiso y la mantenía «prácticamente encarcelada». Actitud de Gandhi que fue creando un hondo malestar entre los dos.

Kasturbhai era de naturaleza independiente y soportaba mal las presiones de su marido. Los problemas conyugales y morales se acentuaron para Gandhi cuando, tres años después, su padre falleció mientras él estaba haciendo el amor con Kasturbhai, a la que había despertado con malas maneras para que se prestase a aliviar sus deseos. Para Gandhi fue como un mazazo en mitad de la cabeza y a partir de ese momento se intensificaron sus malas relaciones con la sexualidad y los placeres de la carne y empezó a germinar en él otra pasión: la de la castidad, que se convertiría más tarde en uno de los elementos fundamentales de su severa moralidad.

En 1887 se traslada a Londres y un año después ingresa como estudiante en el Inner Temple, donde a duras penas se irá familiarizando con la vida inglesa hasta el punto de pretender convertirse en un gentleman durante un breve período, en el que empezó a fumar y a comer carne, renunciando a la dieta vegetariana que había heredado de sus padres.

De regreso a la India, no acierta a ubicarse y sus primeros movimientos como abogado resultan erráticos y torpes, provocando la burla y el desprecio de sus colegas. Todo eran problemas en la vida de Gandhi cuando la compañía naviera Dada Abdulla & Co. le ofreció un puesto en Sudáfrica como asesor, y fue así como Gandhi cambió una vez más de residencia dejando en la India a su esposa y sus dos hijos.
En Sudáfrica comienza una larga etapa donde se adiestrará como animal político, donde llevará a cabo una actividad desbordante y mortificante a favor de los derechos de los emigrantes indios, y donde llegará a estar cuatro veces encarcelado.

TRAS UNA DE SUS NUMEROSAS ESTANCIAS EN PRISIÓN, Gandhi fue liberado en 1931 para que participara en la Conferencia de Londres en que debía tratarse la independencia de su país. En la foto, el líder indio a su llegada al puerto de Folkestone (Reino Unido) en 1931.

Tras su época sudafricana, comenzará su etapa de Gran Padre de la India y la cristalización de lo que podría llamarse ideología gandhiana, caracterizada por la confluencia de principios hinduistas, cristianos y mahometanos. Los elementos hinduistas partían del Bhagavad Cita, los cristianos de los cuatro evangelios y de la obra de Tolstoi El reino de Dios está dentro de ti, y los mahometanos de el Corán. A todo ello hay que añadir dos obras muy recientes en aquel tiempo: Hasta esto último de Ruskin y La desobediencia civil de Henry David Thoreau.

Como ideólogo fue tan arcaico como lo pudo ser el mismo Tolstoi al final de su vida, y tenía en la mente una India conformada por miles y miles de pequeñas aldeas (muy próximas a la «aldea ideal» concebida por Tolstoi) autosuficientes, fraternas, sufrientes y a la vez felices, con un régimen económico próximo a la cooperativa y que habría de influir más tarde en las comunas hippies.

En la India volvió a estar cuatro veces en la cárcel, y en dos ocasiones consiguió que sus adversarios cambiasen de actitud y estableciesen con él pactos razonables gracias a sus ayunos y al temor que provocaba en sus amigos y sus enemigos su posible muerte. Lo que equivale a decir que fue el inventor de la politización del ayuno: lo que se ha dado en llamar huelga de hambre.
Asusta advertir lo mucho que Gandhi castigó su cuerpo, al que consideraba un pudridero que había que purificar incesantemente. Sus ayunos fueron al principio una forma de mortificación, y sólo más tarde se convirtieron en un arma política que le ganó el fervor de las masas hambrientas, obligadas a ayunar por necesidad y no exactamente por amor a Dios y deseo de purificación.
Sus dietas podían dejar estupefacto a cualquiera y pasaba temporadas en las que sólo consumía dátiles y cacahuetes. Pero los dátiles y los cacahuetes son nutrientes muy poderosos. ¿Qué pensar de las temporadas en que no comía nada? Sabemos que el ayuno reduce el azúcar y las vitaminas y que altera profundamente la conciencia, conduciéndola a estados más extremos que los que deparan algunas drogas, y también sabemos que pueden provocar una gran distorsión y hasta una pérdida del principio de realidad. No parece que el ayuno extremo sea la mejor disciplina para alcanzar el equilibrio entre la mente y el cuerpo, y no siempre Gandhi estaba equilibrado y a menudo obligaba a todos los que le rodeaban a participar de las decisiones que había tomado en momentos de «iluminación», haciendo a veces gala de una tiranía y una testarudez aniquiladoras.

Todo lo dicho no ha de hacernos olvidar que, más que un santón, un gurú, un místico o un profeta, Gandhi fue un político que supo utilizar la religión hindú (y la cristiana a través de Tolstoi) para llevar a cabo sus fines en relación estrecha con la consecución de la independencia de la India, sometida hasta entonces al Imperio británico. Pocos son los discursos de Gandhi que no destilan nacionalismo químicamente puro y si hubo en él un humanismo, incluso un humanismo de aire occidental y cristiano, fue en realidad un humanismo de circuito cerrado, circunscrito a las fronteras de la India: de un humanismo nacionalista, podríamos decir, asentado en la India ancestral y milenaria. Todo ello explica mejor que ninguna otra teoría las contradicciones de Gandhi y el hecho de que en Sudáfrica se ocupase de las injusticias que se cometían con los emigrantes indios ignorando las que se podían cometer con los negros, más clamorosas y sangrantes. Y es ahí también donde Gandhi más se diferencia de los grandes maestros con los que absurdamente se le ha querido comparar, ya que los grandes maestros siempre han rechazado un humanismo de circuito cerrado, haciendo hincapié en la universalidad del hombre y en sus posibles deberes y derechos más que en su pertenencia a una determinada tribu de la Tierra.

Pero si despojamos a Gandhi de su aura mística y su apariencia ascética y piadosa y lo vemos como un animal político, y lo fue en un altísimo grado, entonces tendremos que reconocer que sus movimientos fueron muy hábiles y bastante afortunados, a pesar de sus muy torpes principios como orador y como hombre público. Pero qué duda cabe de que a costa de esfuerzo, voluntad y valor (como le ocurriera a Demóstenes) Gandhi consiguió templar su espíritu para poder dirigirse a las masas en sus discursos, algunos de ellos pronunciados en momentos clave (como el que antecedió a la «marcha de la sal»),y donde observamos, además de una claridad de principios meridiana, un coraje civil fuera de toda duda. Pocos hombres estaban tan preparados como Gandhi para morir, y quizá por eso murió como él quería y como había profetizado: acribillado a balazos por un fanático mientras invocaba a su dios: ¡Hai Rama!








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Caminar con los Padres de la Iglesia
Lecturas espirituales para el crecimiento en la fe. José Argüello
Equipo Teyocoyani






CONTENIDO

Presentación de Monseñor David Zywiec............................................9
Palabras al lector. José Argüello............................................................11

1 En las fuentes de la palabra de Dios

1. Las Sagradas Escrituras nos manifiestan
los misterios de Dios. San Hipólito......................................................23
2. La palabra de Dios, fuente inagotable de conocimiento
y de vida. San Efrén ...............................................................................25
3. Jesucristo es la Palabra viva del Padre
San Columbano ......................................................................................27
4. Cómo leer y estudiar las Escrituras. San Isidoro.................................29

2 Dios nos sale al encuentro

1. Cristo es el cumplimiento de las promesas de Dios.
San Agustín ..............................................................................................35
2. Dios nos llama con su amor. San Pedro Crisólogo.............................37
3. El misterio de la Encarnación. San León Magno..................................39
4. La Misericordia de Dios se mostró en Jesucristo.
Carta a Diogneto....................................................................................42
5. En la humanidad de Cristo se nos muestra
la misericordia del Padre. San Bernardo...............................................44

3 Volver a Dios el corazón

1. Por la fe conocemos a Dios. San Columbano......................................49
2. ¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva!
San Agustín.................................................................................................51
3. Te deseo, Dios mío y busco tu rostro. San Anselmo..........................53

4 Saboreando la misericordia divina

1. Reconoce el mal que has hecho y recibe el Espíritu Santo.
Cirilo de Jerusalén ..................................................................................59
2. El corazón arrepentido es la mejor ofrenda a Dios.
San Agustín................................................................................................61
3. Conviértanse a mí y encontrarán misericordia.
San Jerónimo ........................................................................................63
4. Cinco caminos de penitencia. San Juan Crisóstomo.........................66
5. Sobre las etapas del camino hacia Dios. San Bernardo....................69

5 Cristo es el camino

1. El camino para llegar a la vida verdadera.
Santo Tomás de Aquino .......................................................................73
2. Ser cristiano es asemejarse a Cristo. San Gregoria de Nisa............74
3. El camino de la luz. Carta de Bernabé..................................................77
4. Ser sal y luz del mundo. San Juan Crisóstomo......................................79

6 Consagrados por el bautismo

1. Cristo se sumerge en las aguas de nuestro bautismo.
San Máximo de Turín .............................................................................85
2. Si descendemos con Él al agua del bautismo
también subiremos con Él.
San Gregorio de Nacianzo ..................................................................87
3. El agua salvadora del bautismo es a la vez sepulcro y madre.
4
San Cirilo de Jerusalén..........................................................................89
4. El ungüento bautismal nos da el Espíritu Santo.
San Cirilo de Jerusalén...........................................................................91
5. Por el bautismo renacemos en Cristo. San Justino............................93

7 Unidos en la Eucaristía

1. Por la eucaristía nos hacemos portadores de Cristo.
Cirilo de Jerusalén...................................................................................99
2. La eucaristía es el viático de nuestro camino.
Gaudencio de Brescia............................................................................101
3. Participamos en la eucaristía y compartimos nuestros bienes.
San Justino...............................................................................................103
4. La eucaristía es don de vida eterna. San Ireneo de Lión.....................105
5. La dicha del matrimonio cristiano. Tertuliano..................................107

8 Un clamor confiado

1. Más que nuestras palabras, escucha Dios el corazón
cuando oramos . San Cipriano...............................................................111
2. Oramos en común y unos por otros.
San Cipriano............................................................................................113
3. Pedimos por el pan y el perdón de nuestros pecados.
San Cipriano...........................................................................................115
4. No alcanzaremos la misericordia divina sin perdonarnos
mutuamente. San Cipriano.....................................................................118
5. Cantemos al Señor el cántico del amor.
San Agustín..............................................................................................120


9 Tras las huellas de Jesús

1. Ámense unos a otros como yo les he amado.
San Agustín............................................................................................125
2. En mí producirán mucho fruto. San Cirilo de Alejandría.................127
3. El amor fraterno comparte los bienes espirituales.
San Juan Crisóstomo...........................................................................129
4. Ahora es cuando empiezo a ser discípulo.
San Ignacio de Antioquía.......................................................................130
5. Permitan que imite la pasión de mi Dios.
San Ignacio de Antioquía.......................................................................133

10 Honrar a Cristo en los pobres

1. Dios padece frío y hambre en los pobres.
San Cesáreo de Arlés ...........................................................................137
2. Cristo quiere ser honrado en los pobres.
San Juan Crisóstomo..........................................................................139

11 Pastores del rebaño de Cristo

1. El buen pastor ama a sus ovejas y está
dispuesto a dar la vida por ellas.
Santo Tomás de Aquino........................................................................145
2. Pablo como ejemplo de buen pastor.
San Agustín.............................................................................................147
3. ¡Ay de ustedes, pastores que se apacientan a sí mismos!
San Agustín.............................................................................................149
4. Buscaré la oveja perdida, traeré a la descarriada.
San Agustín.............................................................................................151
5. Me voy a enfrentar con los pastores,
les reclamaré mis ovejas. San Agustín..............................................153
6. En pastos jugosos apacentaré a mis ovejas.
San Agustín.............................................................................................155
7. Mis ovejas me siguen y yo les doy vida eterna.
San Agustín.............................................................................................157
8. Cómo hay que predicar. San Vicente Ferrer......................................161

12 ¡Ay de ustedes los que están satisfechos!

1. Te gusta el oro y no pones ante tus ojos el sufrimiento
de los pobres. San Basilio....................................................................167
2. Si cada uno tomara lo necesario no habría ricos,
pero tampoco pobres. San Basilio.....................................................170
3. En la misma medida en que abundes en riqueza,
estarás falto de amor. San Basilio......................................................173
4. ¿Guardas el dinero y desprecias al que muere por no tenerlo?
San Basilio...............................................................................................176
5. Ahí están tendidos mil Lázaros.
San Gregorio de Nisa............................................................................180
6. Si el Señor te ha concedido riquezas, es para que
compartas con los necesitados. San Juan Crisóstomo.....................183
7. ¿Dónde podrás, rico, oír esto si no lo oyes de mi?
San Juan Crisóstomo............................................................................184
8. En el principio y raíz de toda riqueza hay injusticia.
San Juan Crisóstomo...........................................................................187
9. Las riquezas no son para adornar iglesias, sino para que los
pobres vivan dignamente.
San Juan Crisóstomo y San Ambrosio de Milán.............................189
10. Dios creó la tierra para que todos la disfruten.
Lactancio.............................................................................................191
11. La tierra es de todos, no sólo de los ricos.
San Ambrosio de Milán.........................................................................194
12. Sin la misericordia, no aprovechan las demás virtudes.
San León Magno.....................................................................................199

13 Inspirados por el Espíritu Santo

1. La Iglesia habla en todas las lenguas.
Teólogo africano del siglo VI................................................................203
2. El Espíritu Santo es como agua viva.
San Cirilo de Jerusalén..........................................................................205
3. El Señor encomienda la humanidad al Espíritu Santo.
San Ireneo de Lión..................................................................................207

Indice de autores..................................................................................209

Tabla de lecturas para tiempos litúrgicos.......................................210





Presentación

Comemos a diario para renovar nuestras fuerzas y, si no lo hacemos, nuestros
cuerpos se debilitan. Asimismo, si no alimentamos nuestro espíritu, lo
más seguro es que nuestra relación con Dios poco a poco se enfríe. Un
libro como éste viene a alimentar nuestra fe y fortalecer nuestra relación
con Dios y por eso agradezco su publicación al Equipo Teyocoyani.

Nuestra Iglesia Católica tiene casi dos mil años de historia. Durante tan
largo tiempo millones de hombres y mujeres bautizados en Cristo han
vivido la nueva vida de la santidad. De entre ellos algunos han escrito sus
reflexiones sobre nuestra fe y nuestra relación con Dios, y tales escritos y
reflexiones constituyen un verdadero tesoro de la Iglesia. Y ahora, ¡usted
tiene una hermosa porción de ese tesoro en sus manos!

Aquí encontrará usted los nombres de varios autores; algunos de ellos –
como el de San Jerónimo- le resultará familiar, pero otros talvez únicamente
los haya visto en el almanaque o en el calendario litúrgico el día de sus
fiestas – nombres como los de San León Magno, San Isidoro de Sevilla o
San Gregorio de Nisa. Pero, ¿quiénes fueron? ¿Qué hicieron? ¿Qué
enseñaron? Este libro proporciona una introducción a sus vidas y permite
saborear algunos de sus escritos.

La mayor parte de estos autores vivieron en los primeros siglos de la Iglesia,
ya hace más de mil años y pertenecen a los llamados Padres de la Iglesia.
Son importantes por su ejemplo de vida cristiana y sus profundas reflexiones
sobre la Palabra de Dios y las consecuencias que acarrea. Pueden por
eso todavía animarnos y enseñarnos muchas cosas importantes.
Seguramente ya habremos experimentado que miembros de nuestras
comunidades salen a veces con reflexiones bonitas y oraciones
espontáneas que nos animan. Son el fruto del Espíritu Santo vivo en medio
9
de nosotros. Este mismo Espíritu ha estado siempre con la Iglesia de
Cristo y al entrar ahora en contacto con las vidas y escritos de los santos
Padres, podremos apreciarlo aún más.

¿Para quiénes es este libro? Se dirige a todo cristiano deseoso de
profundizar su conocimiento de nuestra fe en Jesucristo. Este es un libro
para cristianos que buscan un sólido alimento espiritual y desean mejorar
su relación con nuestro buen Dios y dar testimonio de su Reino de vida,
amor y justicia.

¿Cómo podría utilizarse este libro? En forma semejante a como usamos
la Biblia: leyéndolo con frecuencia y en forma meditativa, dejándolo
conducirnos a la oración. Nuestra oración nos llevará entonces a
comprometernos más con Dios y con la misión de la Iglesia en nuestra
sociedad nicaragüense. Así nos acercaremos más a Dios y Dios vendrá a
nosotros y obtendremos frutos de vida y esperanza para Nicaragua.

La Biblia es la Palabra de Dios que nos conduce a Jesucristo y que nos
guía a Dios Padre en el Espíritu Santo. Los escritos y las vidas de los
santos Padres de la Iglesia nos llevarán a entender con mayor profundidad
la Palabra de Dios y la vida según el Espíritu de Dios. Son como una
fuente de agua clara y fresca en la montaña: ¡bebamos de ella con alegría,
y, bebamos con frecuencia!

Monseñor David Zywiec, O.F.M.Cap.
Bilwi, Región Atlántica Norte
13 julio de 2006, memoria de San Enrique, re
y


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Cuaderno de Campaña de ediciones Voz de los sin Voz

Hace ya 25 años en el Movimiento Cultural Cristiano, sacábamos a la calle la Campaña contra las Causas del Hambre en la que desde el principio queríamos dejar claro el robo que se hacía a los países empobrecidos, los mecanismos de este robo y sus Causas.

La conciencia social de esta situación era escasísima. Pero nos quedábamos cortos. Se estaba produciendo un auténtico expolio.

La justicia no puede prescindir de la Caridad y la Caridad no sería real si no fuera Caridad Política, es decir, si prescinde de su dimensión política. A eso es a lo que la Campaña ha llamado siempre SOLIDARIDAD. Sin una cultura solidaria, donde aprendamos a “compartir hasta lo necesario para vivir”, no será posible la Justicia en las relaciones Norte- Sur.

Sin la firme determinación de perseverar por el bien común, no será posible la Justicia en las Relaciones Norte- Sur.

Sin la formación de la persona solidaria, de la asociación solidaria que se encarne en la vida y las luchas de los empobrecidos, no habrá Justicia Norte- Sur.

Sin que el motor de las “estructuras” socioeconómicas, sociopolíticas, socioculturales no deje de ser “el afán de poder y de lucro” y sea sustituido por la solidaridad, por el afán de justicia y fraternidad.


Este cuaderno quiere servir a todo esto, recogiendo la experiencia, así como el análisis sobre el mayor crimen contra la humanidad.








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AVISO LEGAL: Los archivos de texto electrónico expuestos en esta página tienen por único objeto promover y difundir valores culturales y solidarios para la mayoría de la humanidad empobrecida. Millones de personas no podrían acceder de otra manera a este tesoro cultural que pertenece a toda la humanidad. Bajo ningún concepto persiguen fines lucrativos. Solo se colocan enlaces para acceder de manera libre y gratuita a los libros que en distintos blog, web, sitios y lugares de Internet han sido subidos. Si algún autor o compositor, representante legal o sus derechos habientes considera que la exposición de algún material en particular afecta sus derechos de autor, rogamos comunicárnoslo a fin de proceder a quitar el enlace.
Para más información escribe a freyalamillo@gmail.com

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